Proyectos
Iglesia de San Juan Bautista de Villabezana (Álava)
Sondeos arqueológicos, excavación arqueológica, control arqueológico de las obras.
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Año de realización: 2010

Financiación: Junta Administrativa de Villabezana

Trabajos realizados: Sondeos arqueológicos, excavación arqueológica, control arqueológico de las obras.

Equipo de trabajo: Blanca Renedo Villarroya, Leandro Sánchez Zufiaurre, Vanesa Martínez Ferreras, Mikel Bueno Urritzelki, Cristina Novoa Jaúregui, Álvaro Morillo Navarrete, Cintia Zurita Calvo.

 

En el año 2010 realizamos una intervención arqueológica en el exterior de la iglesia de Villabezana (Álava). El templo se hallaba en ruinas, situado al oeste de la población, en una zona sobreelevada. Estaba delimitado al sur por un muro de contención que salvaba un desnivel de aproximadamente dos metros. Este muro estaba en mal estado y su reconstrucción motivó nuestra intervención. En el espacio entre esta estructura y la iglesia hallamos una interesante necrópolis medieval.

Inicialmente realizamos dos sondeos arqueológicos para poder realizar una primera valoración arqueológica. Resultaron ser positivos desde el punto de vista arqueológico, documentándose en uno de ellos hasta cuatro inhumaciones. Ante estos hallazgos, en una segunda fase se decidió abrir un área de excavación que abarcaba gran parte del terreno que se extendía al sur de la iglesia.

Al comenzar la excavación y bajo una serie de depósitos, hallamos una necrópolis de la que documentamos 19 enterramientos realizados sobre un único relleno. Tomando como referencia primordial la relación estratigráfica existente entre los diferentes enterramientos y el depósito donde se habían realizado, comprobamos que existía otro nivel de enterramientos anterior.

Bajo la necrópolis ya mencionada apareció otra cuya característica fundamental era que estaba cubierta por el relleno en el que se habían realizado las 19 inhumaciones más tardías. A esta primera necrópolis pertenecían un total de 23 enterramientos, cuyas fosas cortaban al sustrato natural.

Con la documentación recogida pudimos articular el uso de este espacio en tres fases temporales:

  1. Primer nivel de enterramientos. Un total de 23 enterramientos realizados sobre el sustrato natural, todos con orientación E-W, aunque con matices porque se adaptaban más a la orientación de la iglesia que era SW-NE. Las inhumaciones se distribuían homogéneamente en el espacio excavado. Dieciséis de los enterramientos presentaban estructura de cubierta y únicamente tres pertenecían a individuos infantiles. El material mueble recuperado nos permitió fechar esta necrópolis en la segunda mitad del siglo XII o comienzos del siglo XIII.
  2. Segundo nivel de enterramientos. Sobre el primer nivel de inhumación se dispuso un relleno, quizás como saneamiento o ante la falta de espacio, en el que se realizaron los enterramientos del segundo nivel, lo que nos permitió diferenciar estratigráficamente los dos momentos de necrópolis. Se documentaron 19 inhumaciones; todas se orientaban de E a W y las fosas de algunas de ellas llegaban hasta las tumbas del primer nivel. Esto provocó en ocasiones que las fosas del primer nivel estuvieran cortadas por este segundo nivel de enterramientos, y que en alguna de las fosas de éste aparecieran cráneos no pertenecientes al individuo inhumado. En este segundo nivel se hallaron once individuos infantiles; doce de los enterramientos tenían estructura de cubierta, y quince de ellos estructuras de delimitación de fosa. Las inhumaciones se concentraban en la zona de la cabecera del templo, sin que se registrara ningún enterramiento en la zona occidental de la zanja abierta. Gracias al estudio de los restos cerámicos y numismáticos hallados, pudimos obtener una horquilla temporal de uso de esta segunda necrópolis, que abarcaba entre los siglos XIII y XVI.
  3. Amortización del cementerio y regularización del espacio. Seguramente a partir del siglo XVI, relacionado con el inicio de la costumbre de enterrar en el interior de la iglesia, se abandonó el espacio exterior como lugar de inhumación. Se construyó un muro de contención para salvar el desnivel entre el acceso a la iglesia y la vía de acceso a la localidad. Se depositó una serie de rellenos de sellado de la necrópolis y saneamiento de la zona, sobre los que se extendía la capa vegetal adquiriendo el aspecto definitivo conservado hasta la actualidad.

Tras el estudio de esta necrópolis quedó patente la utilización del espacio exterior del templo de San Juan Bautista de Villabezana como lugar de inhumación. Gracias a la estratigrafía pudimos diferenciar e individualizar dos momentos de uso medievales y documentar cómo se optimizó el espacio sagrado para poder seguir utilizándolo a lo largo del tiempo.

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